
¿Por qué la temperatura del horno arruina sus postres?
¿Alguna vez se ha preguntado por qué algunos pasteles se desmoronan o quedan con forma irregular, incluso cuando sigue al pie de la letra la receta? Por lo general, no es culpa del pastelero… Es culpa del horno. La mayoría de los hornos comunes no logran mantener una temperatura constante, y en una cocina profesional, eso representa un verdadero problema.
Para solucionar este problema, utilizamos tubos calefactores de cuarzo de alta pureza. No pensemos que se trata de simples bombillas; más bien, son motores de calor de alta precisión, diseñados para reaccionar de inmediato.
El secreto está en el cuarzo.
Lo genial del cuarzo es que no se ve afectado por cambios bruscos de temperatura. No se agrieta ni se deforma, incluso si se enciende y se apaga el horno repetidamente para mantener la temperatura exacta que se necesita.
A diferencia de aquellos elementos de hierro fundido que tardan mucho en calentarse y enfriarse, el cuarzo responde de inmediato. Eso significa que, cuando se necesita alcanzar una temperatura específica para evitar que un pastel se aplaste, el horno lo hace sin problemas. Sin demoras, sin errores.
Ajustes adecuados
Pero no basta con colocar allí el calentador más potente que encuentre. Si se excede la potencia, se crean “puntos calientes”. La corteza quedaría quemada, pero el centro seguiría crudo.
Pasamos mucho tiempo ajustando la longitud de los tubos y la tensión eléctrica. El objetivo es asegurarse de que el calor llegue a cada centímetro de la bandeja de hornear de manera uniforme.
Por lo general, combinamos estos tubos con un controlador PID. Dado que el cuarzo se calienta y enfría muy rápido, el controlador permite realizar ajustes precisos en tiempo real. Esto evita que el horno supere la temperatura deseada y dañe los alimentos.
Desventajas (porque nada es perfecto)
El problema es que el cuarzo es frágil. Puede soportar temperaturas extremas, pero no soporta un manejo negligente. Un error durante la limpieza puede destruir los tubos.
Además, como estos sistemas se encienden y apagan constantemente para mantener la temperatura estable, esto supone una gran carga para los relés. Si utiliza muchos de estos dispositivos, asegúrese de que sus contactores sean de alta calidad. De lo contrario, se quemarán en pocos meses, y tendrá que lidiar con un horno frío.
Al final, todo se reduce a la consistencia. Cuando la temperatura está controlada, ya no hay que preocuparse por productos dañados, y puede confiar plenamente en su equipo.