
Dejen de esperar a que el horno se caliente. Seamos honestos: los hornos convencionales son lentos. Funcionan basándose en el movimiento del aire para transmitir calor, pero el aire es un mal conductor de calor. Si quieren acelerar su proceso de producción o están cansados de mirar el reloj mientras el horno se calienta, el aire por sí solo no les ayudará.
Por eso añadimos calentadores infrarrojos recubiertos de oro. Piénsenlos como un “turbocharge” para su horno.
¿Por qué el oro?
Puede parecer algo sofisticado, pero en realidad se trata de principios físicos. Los tubos de cuarzo normales distribuyen el calor por todas partes; la mitad de ese calor simplemente se utiliza para calentar las paredes del horno. Al recubrir los tubos con oro, logramos que la energía se concentre en un haz intenso. En lugar de desperdiciar energía, el calor llega directamente al objeto que queremos calentar. Es una forma mucho más eficiente de hacerlo.
Cómo funciona
Por lo general, estos calentadores se fabrican para adaptarse perfectamente al espacio que ya tienen. Ya sea que utilicen 220V o 380V, ajustamos la potencia para que las lámparas no se dañen al trabajar intensamente.
Y para que quede claro: estos calentadores no reemplazan a los ventiladores. Su función es complementarlos. Lo mejor de todo es que el recubrimiento de oro permite que los tubos alcancen su temperatura operativa casi al instante. Ya no hay necesidad de esperar a que esos elementos resistentes se calien lentamente.
Algunas cosas a tener en cuenta
Bueno, esto no es una varita mágica. Dado que el calor está muy concentrado, existe la posibilidad de que se creen “puntos calientes” si las piezas no se colocan correctamente. Tienen que tener cuidado.
Será necesario configurar los controladores PID para reducir la intensidad de las lámparas infrarrojas una vez que el aire en el horno alcance la temperatura deseada. Si las mantienen al 100% todo el tiempo, quemarán el producto.
La clave es utilizar los calentadores infrarrojos para darle un impulso inicial de calor, y luego dejar que el aire convectivo se encargue de mantener la temperatura estable. Tan simple como eso.