
Manteniéndote caliente (y seguro) bajo la ducha
Seamos honestos: instalar un calentador en el baño es como jugar al “juego del gallinero” con la electricidad. Hay vapor por todas partes y el agua salpica prácticamente todas las superficies. Es el escenario perfecto para que ocurra un cortocircuito.
Por eso invertimos tanto tiempo en desarrollar nuestros calentadores infrarrojos de clase IPX4. Queríamos algo que funcionara realmente en entornos húmedos, sin causar nerviosismo cada vez que se enciende el aparato.
¿Por qué la mayoría de los tubos de cuarzo se rompen?
Si alguna vez has visto cómo se rompe un calentador barato, suele ser debido al “choque térmico”. Imagina un tubo de cuarzo a 800°C. Ahora imagina que una sola gota de agua fría lo golpee. El vidrio se contrae al instante y… ¡se rompe!
No es nada agradable.
Para evitar esto, utilizamos vidrio de cuarzo resistente a explosiones. Está diseñado para soportar esos cambios bruscos de temperatura. No solo puede soportar el calor, sino también el impacto físico del agua.
Gestionando las salpicaduras
Luego está el aspecto eléctrico. Elegimos una clasificación IPX4, lo cual significa que hemos bloqueado las entradas de energía. Hemos sellado los puntos de conexión del cableado y colocado juntas alrededor de la carcasa de la lámpara, para que la humedad no pueda llegar hasta los terminales. Si el agua llega al circuito interno, se producirá una falla eléctrica. La carcasa evita que entre agua, y el tubo resistente soporta cualquier salpicadura que pueda llegar a través de la rejilla.
Algunas cosas a tener en cuenta
Estas lámparas se calientan rápidamente. Pero eso significa que consumen mucha energía. Asegúrate de que el circuito eléctrico de tu baño pueda soportar ese aumento de carga, de lo contrario, pasarás toda la mañana arreglando los interruptores.
Y aunque llamamos al vidrio “resistente a explosiones”, sigue siendo vidrio. Si dejas caer una botella de champú pesada encima, seguirá rompiéndose.
Hemos diseñado estas lámparas para que sean fáciles de reemplazar por los calentadores antiguos. Son un poco más grandes que los modelos convencionales, ya que los sellos impermeables ocupan algo de espacio. Pero es un sacrificio que estamos dispuestos a hacer. Es un pequeño precio a pagar por poder relajarnos mientras nos arreglamos por las mañanas.