
Cuando llega el primer enfriamiento, de repente las mesas del exterior quedan vacías. Los clientes que habrían permanecido allí para tomar el postre ya se han ido adentro. Ese espacio vacío no solo representa la pérdida de asientos disponibles, sino también la pérdida de oportunidades de ventas y una sobrecarga para el personal, que debe ocuparse de servir a los clientes en el interior.
La solución no es utilizar un dispositivo grande o un calentador ruidoso que solo distribuye aire frío. Lo importante es contar con calefacción dirigida, instalada justo donde las personas se sientan.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico Nuestros calentadores de infrarrojos comerciales están diseñados con un elemento de fibra de carbono, junto con un reflector que dirige el calor hacia abajo y hacia afuera, no hacia arriba, al aire. El resultado es un calor directo sobre las mesas, las rodillas y las piernas, justo donde los clientes lo sienten más.
Estos dispositivos funcionan con voltajes de 120V o 240V, consumiendo entre 1500W y 3000W. Además, cuentan con un revestimiento de clase IP55, lo que les permite resistir la lluvia, el viento y las condiciones climáticas extremas. Un termostato integrado mantiene constante la temperatura, y un sistema de protección contra vuelcos apaga el calentador si este es golpeado.
Por qué esto funciona en la práctica El calor infrarrojo calienta directamente a las personas y a las superficies, por lo que la comodidad aumenta incluso cuando el aire sigue estando frío. Los clientes permanecen más tiempo, piden más cosas y regresan con mayor frecuencia.
Dado que el calor está localizado, generalmente se necesitan menos calentadores de lo que se podría pensar: a menudo, uno por cada dos o tres mesas, dependiendo del espacio entre ellas y del viento. Esto permite controlar el consumo de energía y, al mismo tiempo, proteger los ingresos. Las mesas se ocupan más rápido cuando los clientes no tiemblan de frío, y el personal gasta menos tiempo explicando por qué el patio está cerrado.
Los detalles que marcan la diferencia Los calentadores de infrarrojos funcionan mejor cuando están montados a una altura de 7 a 9 pies, con un ángulo ligeramente hacia abajo para lograr una cobertura uniforme. También es importante evitar que estén expuestos a corrientes de aire directas.
Estos dispositivos están diseñados para uso comercial. Los modelos conectables por enchufe pueden causar problemas eléctricos si se usan varios al mismo tiempo, por lo que es necesario planificar la instalación eléctrica en colaboración con un electricista.
También es importante mantener cierta distancia de materiales inflamables. En condiciones muy húmedas, es útil tener un lugar de montaje protegido para proteger el compartimento de control. Si todo se hace bien, la instalación será discreta, se instalará rápidamente y cumplirá su función en todas las noches frías.